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La alimentación complementaria, un desafío saludable

A partir de los seis meses, los alimentos comienzan a tomar un rol fundamental en la incorporación de nutrientes. La comida pauta una instancia en la vida cotidiana del bebé que articula el resto de las actividades del día.

 

El bebé de seis meses comienza un proceso paulatino de incorporación de alimentos con las primeras papillas. En esta nueva etapa, los alimentos comienzan a tomar un rol fundamental en la incorporación de nutrientes, antes ofrecidos únicamente por la leche materna.

El momento de comer debería ser un espacio para compartir experiencias, relajado tanto para el niño como para la madre. Durante ese tiempo se va adquiriendo la rutina que permitirá la futura incorporación del bebé a la mesa familiar, y se consolida el buen vínculo del lactante con la ingesta de alimentos. Al igual que el momento del baño, la comida pauta una instancia en la vida cotidiana del bebé que articula el resto de las actividades del día.

La OMS sugiere que entre los seis y los ocho meses el bebé coma dos o tres veces al día, mientras que, de los nueve meses hasta los dos años, recomienda tres o cuatro veces por día. Ambos casos contemplan que la madre continúe amamantándolo para satisfacer al 100% las necesidades de vitaminas, minerales, energía y micronutrientes del bebé.

Inicialmente, se ofrecerá un alimento por comida y paulatinamente se incorporarán otros, según el consejo del pediatra. A medida que el bebé va progresando en su alimentación, es muy importante ofrecer preparaciones variadas y diversidad de alimentos. Cuidar las porciones y la calidad nutritiva de los alimentos es fundamental para prevenir enfermedades como la anemia y  desórdenes metabólicos.

Desde los seis meses hasta los dos años, el niño se encuentra en una etapa crítica en donde es más propenso a sufrir los efectos de una mala alimentación. En este sentido, el retorno de la madre al mundo laboral podría ser un factor que dificulta continuar con prácticas saludables. El fin de la licencia suele coincidir con un decrecimiento de la lactancia antes de los dos años del niño. A su vez, el tiempo disponible para actividades tan importantes como la alimentación también puede verse comprometido en estos casos.

Sin embargo, ofrecerle al bebé una alimentación nutritiva no sólo depende de la madre, planificar una dieta equilibrada semana a semana o tener disponible la leche materna para que el bebé se alimente es un compromiso que se logra en familia.

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