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Consejos para una lactancia exitosa: posturas y posiciones

La leche materna es el mejor alimento y el más completo que puede recibir tu hijo recién nacido. Le brinda todos los elementos que necesita para su crecimiento y desarrollo saludable.
La lactancia es un proceso activo por parte de dos protagonistas, la mamá y su bebé.

 

La mamá toma protagonismo creando la leche, que se genera gracias al arduo trabajo de la hormona denominada oxitocina, y el rol del bebé es el de madurar el aprendizaje de succionar, para poder obtener su alimento más perfecto.

 

La lactancia materna, además, si bien es un proceso instintivo en el ser humano, requiere de un constante aprendizaje y práctica de la mamá y el bebé. Ambos van madurando el proceso de lactar con el paso de los meses.  Aprender a sujetar, sostener al bebé en una posición cómoda y ayudar a que él logre su mejor esfuerzo; exige coordinación y paciencia. Sin dudas, vale la pena el esfuerzo. Te recomendamos consultar con una puericultora todas las dudas que te surjan en esta etapa.
La postura de la mamá y la posición del bebé.

La posición del recién nacido al pecho es uno de los aspectos que más influyen en el éxito de la lactancia. Para lograrlo, es imprescindible tener la información necesaria, iniciar temprano la lactancia, evitar el uso de chupetes y biberones durante las primeras semanas, y contar con el apoyo de profesionales durante la estancia hospitalaria.
Asimismo, la postura de la mamá también es clave. Existen diversas posiciones para amamantar, y en función de las circunstancias, unas pueden ser más eficaces que otras. Ir alternando diferentes posiciones facilita el correcto drenaje de todos los conductos del pecho y previene la aparición de obstrucciones y mastitis.

En cualquier posición que elijas, siempre tené en cuenta los siguientes puntos:

  • Que la cabecita y el cuerpo de tu bebé estén en línea recta.
  • Que la cara de tu bebé esté frente a tu pecho, y su nariz, contra tu pezón, mirándote.
  • Que lleves tu bebé a tu pecho, y no tu pecho a él.

También podrás comprobar si tu bebé logra un buen agarre, y en consecuencia, una buena succión, observando los siguientes detalles:

  • Los labios del bebé están evertidos, sobre todo el inferior bien doblado hacia abajo.
  • La boca del bebé está bien abierta.
  • Que puedas observar un movimiento en el punto de articulación de la mandíbula del bebé.
  • Las mejillas del bebé no se hunden, sino que se ven redondas y llenas.

 

Consejos prácticos para todas las posiciones

Apoya bien tu cuerpo
Elige una silla o sillón cómodo que tenga brazos firmes, y si estás recostada, usa almohadas para apoyar bien la espalda y los brazos. Es importante no inclinarte hacia tu bebé. Sea cual sea la posición que elijas, recordá acercar el bebé a tu pezón y no al contrario.

Dale buen soporte a tu bebé
Es importante que tu bebé se sienta cómodo y seguro. Estará más feliz y succionará más eficazmente. Procurá darle apoyo a la cabeza, cuello, espalda y caderas del bebé y mantenerlas rectas.

Procurá estar relajada y cómoda
Respira profundamente varias veces y pensá en cosas bonitas. Disfruta junto a tu bebé de este momento mágico. Por otro lado, cuando te dispongas a amamantar, tené siempre cerca un vaso grande de agua fresca: la hidratación ayuda a producir leche.
Fuentes:

  • El libro de los primeros 1000 días, escribiendo juntos el futuro de tu hijo.
  • “Human Milk Research”, encom.

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