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Claves en la nutrición del bebé prematuro

Cada dos segundos, en algún lugar del planeta, nace un bebé prematuro: el equivalente a unos 15 millones de bebés cada año que llegan al mundo antes de las 37 semanas completas de gestación. Para sus mamás y papás, además de emoción, el nacimiento suele generar dudas sobre los cuidados que el recién nacido necesita. En principio, además de brindarle mucho amor y contención, atender a los desafíos nutricionales específicos del prematuro, es esencial.

Claves en la nutrición del bebé prematuro

Nutrir la salud a largo plazo

El último trimestre del embarazo es un período de rápido desarrollo físico para el bebé que nace a término. En el caso de los prematuros, ese crecimiento se desacelera a partir de su nacimiento. Por eso, requieren un suministro de nutrientes que les permitan alcanzar un ritmo de crecimiento similar al que hubieran tenido dentro del útero de la mamá.

Los bebés prematuros presentan, además, otras limitaciones como el pequeño volumen del estómago o la inmadurez del metabolismo y del sistema digestivo, que pueden incidir en su capacidad para digerir y absorber adecuadamente los nutrientes. A su vez, especialmente aquellos nacidos entre las semanas 24 y 28, atraviesan un momento crítico en la evolución del sistema nervioso central, ya que el cerebro aún no está completamente desarrollado.

Resulta entonces fundamental el apoyo del equipo médico, capaz de evaluar las necesidades de cada bebé en particular, teniendo en cuenta que el aporte nutricional que reciba en las primeras semanas de vida tendrá una influencia directa en el desarrollo cognitivo y en su salud general de por vida.

Distintas etapas, diferentes necesidades

A medida que el bebé prematuro evoluciona, los métodos para alimentarlo también cambian para asegurar que sus requerimientos nutricionales sean cubiertos y acompañar su evolución:

  • La leche materna es también el alimento ideal. En una primera etapa, si el bebé aún no puede digerir correctamente o tomar el pecho por sus propios medios, es probable que la leche la reciba a través de una sonda nasogástrica.
  • Por su prematurez y la alta posibilidad de no cubrir las necesidades específicas, puede ser necesario fortificar la leche materna y así reforzar el aporte proteico, energético, de calcio, de hierro, de zinc y de ácidos grasos esenciales o en su defecto optar por una leche de fórmula especialmente diseñada para las necesidades del bebé.
  • Luego del alta, si se trata de un prematuro sano y con buen crecimiento, suele estimularse la lactancia materna exclusiva acompañada del seguimiento profesional.

En pocas palabras, la alimentación asistida temprana, la leche materna (a menudo fortificada) o de fórmula si es indicada, junto al apoyo de un equipo de profesionales capacitado resultan claves para el crecimiento adecuado del bebé prematuro, que, con el amor de la familia y el seguimiento adecuado, podrá gozar de una vida sana.

Fuentes:

  • “Nutrición del prematuro en las diferentes etapas de desarrollo”, en www.nutriciaprofesional.com
  • “Preterm infants face unique health challenges”, en www.nutriciaresearch.com
  • El libro de los primeros 1000 días, escribiendo juntos el futuro de tu hijo.